En los últimos meses hemos visto un sistema sanitario público “al límite” donde las concentraciones y huelgas de diferentes categorías profesionales se suceden, prácticamente, por los mismos motivos y reivindicaciones, afectando de diferente manera a pacientes y al resto de los trabajadores de la sanidad pública.
¿Qué está ocurriendo en la sanidad aragonesa? ¿Por qué se retrasan las citas? ¿Por qué aumentan las listas de espera? ¿Por qué cada vez es más frecuente que una consulta se anule después de meses esperando? Son preguntas que miles de aragoneses se hacen cada día.
La falta de profesionales no es la única respuesta. El modo de gestionar ha convertido la improvisación en rango de norma.
Mientras esto ocurre se inyectan 35 millones de euros a la sanidad privada externalizando consultas e intervenciones para poder agilizar esas listas de espera, convirtiendo la insuficiencia de la Sanidad pública para atender las demandas de la población, en una oportunidad para desviar fondos al sector privado. ¡Jugada maestra!
Se trata de una medida que puede aliviar problemas puntuales, pero que no resuelve las causas estructurales que los generan: falta de profesionales, la temporalidad, las vacantes sin cubrir o la insuficiente planificación de recursos.
El abandono e improvisación en la gestión llevan al deterioro de los servicios e instalaciones, masificación en las urgencias, falta de accesibilidad, descontento de los profesionales provocando en muchas ocasiones renuncias como ha ocurrido últimamente con los MIR y la necesidad de modelos complementarios público-privados ante la insuficiencia de la pública. Todo ello genera inseguridad en la ciudadanía favoreciendo el aumento en los seguros privados.
La pandemia causada por la covid-19 ponía de manifiesto lo que en tantas ocasiones hemos valorado los profesionales sanitarios, el engranaje cuasiperfecto del funcionamiento del sistema público y el valor imprescindible de todas las categorías para que así sea. No todo el sistema sanitario está representado en los facultativos. Pero aquello ya se olvidó y parece ser que para esta administración existen profesionales de primera y de segunda.
Mientras debaten y se interpelan continuamente en nuestro Parlamento autonómico por el Estatuto Marco y si los facultativos precisan un estatuto propio o no, los problemas que pueden solucionarse desde nuestro Gobierno autonómico no se están atajando.
Los profesionales se han convertido en peones de un juego político. Los técnicos superiores y medios sanitarios también han reivindicado, a través de huelgas y concentraciones, que se les clasifique en el grupo al que pertenecen con las retribuciones correspondientes y, parece ser, que eso no merece un debate tan intenso y sí es competencia de este Gobierno.
Al igual que una mejor distribución de los complementos percibidos, existiendo una fuerte brecha entre la categoría que más recibe y la inmediata inferior. La tasa de temporalidad oscila todavía en el 18 % y las plazas de difícil cobertura están quedando desiertas dejando hospitales como el de Teruel sin especialistas como neurólogos y las ambulancias tan prometidas, siguen sin llegar. Y una larga lista de acuerdos durmiendo el sueño de los justos en un cajón desde hace 20 años.
La sanidad española, y la aragonesa, junto con el resto de los servicios públicos básicos, sufrió recortes entre los años 2011 y 2015, de los que aún no se han recuperado y, sin embargo, ha demostrado una fortaleza capaz de hacer frente a crisis tan exigentes como la del covid. Es preciso aportar recursos a la sanidad pública, sin subordinarla a la privada, haciendo un esfuerzo suplementario en la Atención Primaria.
Y es necesario pactar con los profesionales los cambios y los refuerzos necesarios, preservando el engranaje entre colectivos que permite un óptimo funcionamiento del sistema. Pero debe hacerse en un foro de negociación único, con todos a la vez, sin ceder a las presiones que pretenden privilegiar a algunos en detrimento de la calidad para todos. La sanidad pública no puede ser una pieza sacrificable.
Vanesa Pellicena Pellicena es secretaria del sector de Sanidad de UGT Servicios Públicos Aragón.