➢ Según Correos este es un cambio estructural estratégico y por ello el tratamiento negociador debe estar a la altura de la importancia. Tanto en el nivel de los interlocutores como de la buena fe en el tratamiento de las informaciones. No se puede decir una cosa en la mesa y estar haciendo otra en práctica.
➢ Constatamos un hecho. Hay escasa información sobre este asunto tanto en la estructura y en general entre sindicatos. Se cruzan informaciones sobre experimentos anticipados en provincias que no tienen correspondencia con lo que se habla en la mesa.
➢ La importancia y trascendencia del tema requiere un tratamiento lo más riguroso posible concreto y pormenorizado, tanto en el diseño que se nos explique en la mesa como en la comunicación a sindicatos. Debiendo ser conducido y discutido desde el ámbito central.
➢ Hay que tener claro que este asunto solo saldrá adelante desde la transparencia, la buena fe de las partes y la implicación real de todos los actores interesados, dirección concernida, jefatura implicada y empleados. Sobra el comisariado de business partners.
➢ Este proceso no es una cuestión de planeamiento desde la lejanía de un despacho con un diseño teórico, con organigramas y con cifras. Debe existir un contraste permanente con la realidad y con los resultados producidos a tiempo real para facilitar correcciones.
➢ Hay que ser cuidadoso con la forma de proceder en la fase de pruebas midiendo el impacto sobre la actividad postal actual, evitando producir realidades distintas. La forma de implementar el proyecto es tan importante como el objetivo y una mala praxis puede hacerlo peligrar. Correos ya tiene ejemplos prácticos en este sentido.
➢ Modernizar, actualizar y poner en línea con los tiempos el servicio postal debería ser un desafío ilusionante para todos los integrantes de Correos. Sabemos que supondrá un esfuerzo para todos, por ello compartir y comprender el objetivo es clave y esto corresponde principalmente a la empresa. Modernizar es necesario, mejorar la productividad en Correos también. Pero negociar incentivos salariales es imprescindible.